Trabajar por cuenta propia, un riesgo ¿asumible?

Montar un negocio o trabajar por cuenta propia se ha convertido en una de las salidas más habituales e inevitables para muchas personas. La falta de ofertas laborales ha empujado a que sean cada vez más los que se aventuran a intentar ganarse la vida por sus medios propios. ¿Imposible? No ¿Complicado? Sí.

Es una aventura en la que se puede ganar mucho o perder mucho, en la que hay que empeñarse a fondo y ser consciente de que no va a ser un camino de rosas. Pero todos conocemos a alguien que ha conseguido “sobrevivir” y a alguno que otro que, además, vive bien.

La gran ventaja es la de ser el propio jefe, se gana en libertad porque el trabajo se organiza según gustos y necesidades propios. Pero también es un arma de doble filo si no se sabe organizar el tiempo. Algo especialmente complicado cuando se trabaja desde casa. La solución es ponerse un horario “laboral”. Si no se gestiona bien el tiempo, se acabará perdiendo tiempo, esfuerzos y dinero.

Otra ventaja es que la motivación, cuando se trabaja para uno mismo, es mucho mayor. Se está dispuesto a afrontar un mayor esfuerzo, de trabajo y de preparación. Pero también es cierto que es necesario hacer frente a situaciones a las que no hay que enfrentarse cuando se trabaja por cuenta ajena, como es el caso de todo lo relacionado con la promoción, publicidad, la búsqueda de contactos o clientes. Y este es un esfuerzo importante.

Tampoco hay que olvidar que en muchas ocasiones se hacen inversiones relativamente importantes, es decir, que se está arriesgando capital. Por ello no hay que lanzarse a la aventura sin un buen asesoramiento y un colchón que proteja en caso de problemas.

Y, además de todo ello, hace falta tener mucha paciencia. Hay personas con mucha suerte, pero por lo general los resultados tardan en llegar y hay que saber esperar sin perder los nervios y sin dejar de trabajar con entusiasmo. Y es que un trabajo por cuenta propia requiere de muchas energías, pero también puede ser muy satisfactorio.