Qué no hacer para un trabajo

Mantener un comportamiento idóneo durante la entrevista de trabajo es dar un paso adelante en la pugna por el puesto de trabajo al que optamos ya sea de abogados como de cerrajeros profesionales. Nada de saludos estrambóticos ni de llevar la iniciativa; bastará con un saludo convencional, en plan “buenos días, señora Martínez” da igual que los conozcas de toda la vida o como si es el recursos humanos. Siéntate cuando el entrevistador lo ordene y hazlo de forma recta; jamás te sientes al borde de la silla, porque esto dará una indeseable sensación de inseguridad. Que las piernas cuelguen y se muevan o que los brazos adopten una posición desdeñosa o de abandono son otros errores muy frecuentes.
Evite ser el primero en extender la mano; a la hora del apretón, sonríe y mira a los ojos, haz todo cuanto sea posible por favorecer un clima agradable con el entrevistador, siempre sin invadir su posición prevalente en la conversación. Estate atento a si te habla de usted o de tú; interpela de usted al interlocutor hasta que él abogue por cambiar el trato a más cercanía. El respeto es fundamental en una entrevista de trabajo.

Agarrar los brazos de la silla, morderse las uñas, tocarse mucho los cabellos o manipular en exceso un bolígrafo suelen ser fallos que denotan verdadero nerviosismo. Tampoco deposites sobre la mesa del entrevistador de los objetos personales que lleves a mano, ya sean bolsos, carpetas, folios u otros enseres personales, porque esto será entendido como una invasión del espacio ajeno y como un gesto de mala educación.
No interrumpas al entrevistador, recuerda el dicho: «entre compañeros, no nos pisemos las mangueras», pues tendrás tiempo para argumentar tus ideas y para vender todo el talento y la experiencia que atesoras. Mira al entrevistador a los ojos, pero sin una vocación avasallante. Agregar una sonrisa a la conversación en algunos momentos sería recomendable.  sonrisa-radiante

A la hora de elaborar nuestras frases, el lenguaje debe ser de la mayor calidad posible, sin caer en lo coloquial -aunque evitando también parecer muy petulante o ampuloso-. Proyectar una imagen de ambición o de pequeñez es igualmente desaconsejable; pecar tanto en exceso como en quedarse corto es malo. Si el entrevistador te ofrece una bebida o refrigerio, acepta siempre que no contenga alcohol.