Consejos para tu entrevista

Antes de acudir a una entrevista de trabajo, debemos haber hecho los deberes Consejos para tu entrevista. Cuando nos sentemos ante el entrevistador, deberemos estar preparados para responder satisfactoriamente a todas y cada unas de las preguntas que éste pueda llegar a formularnos. En primer lugar, es muy recomendable haberse informado al máximo sobre la naturaleza empresarial de la firma a la que optamos y de cómo son las actividades que desarrolla.

Llevar bien aprendidas las virtudes, aptitudes y capacidades personales puede ayudarnos a seducir a la empresa. Tener las ideas bien claras y hacer hincapié en la formación y en la experiencia profesional relacionadas con la empresa sería algo positivo. A la hora de hablar de nuestras debilidades profesionales, convertir el limón en limonada es esencial, de manera que digamos algo que pueda parecer malo pero que a la postre resulta más positivo que negativo; por ejemplo, una debilidad bien manifestada podría ser decidir que tenemos el problema de ser muy tozudos a la hora de empeñarnos en acabar un trabajo o que somos personas excesivamente perfeccionistas -lo presuntamente malo queda en realidad camuflado como una virtud-.

A pesar de acudir con nuestro currículum vitae, sería mucho mejor llevarlo absolutamente memorizado y con las partes más importantes bien claras. Estudiar un buen argumentario para cada una de las posibles dudas que se planteen a nuestro currículum es muy recomendable. Lo primero, sin duda, es llegar pronto a la entrevista, unos cinco minutos antes de que se celebre; la puntualidad siempre es una buena tarjeta de presentación.

Si la citación a la entrevista se ha producido mediante vía escrita, lo mejor será ponerse en contacto con la empresa mediante la vía telefónica o presencial para confirmar la asistencia; que escuchen nuestra voz siempre aportará seguridad de nosotros y denotará preocupación por ocupar el puesto al que optamos. Evita las gafas oscuras al presentarte en la sala de entrevistas y desecha por completa la ropa estridente o llamativa; la discreción siempre es un acierto.