Mes: febrero 2017

Escenario de batalla

El verdadero escenario de batalla de una entrevista de trabajo se producirá cuando el intercambio de intervenciones entre el entrevistador y el aspirante al puesto de trabajo empieza a llevarse a cabo. Es en esta alternancia cuando debemos estar despiertos y tener la mente despejada. Hay que responder de manera clara, certera, concisa y lucida; una idea bien expresada en pocas palabras será mucho mejor que multitud de circunloquios espesos y dubitativos.

Lo recomendable es hablar siempre cosas que sean verdad, ya que las mentiras, por mucho que puedan ampliar nuestra aureola de candidato, nos sumergirán en problemas o en argumentaciones que a veces se van enredando y de las que es difícil salir sin más mentiras y sin más complicaciones. Suele decirse que las mentiras tienen las patas muy cortas; no pongas en riesgo el éxito de la entrevista de trabajo por añadir algún conocimiento o experiencia que en realidad no tienes.

Nunca respondas de forma lacónica ni con monosílabos; la brevedad es buena, pero en exceso puede dar a entender cierta pasividad. Tampoco vayas nunca a negarte a responder preguntas; si el tema se complica, aborda las respuestas con la máxima naturalidad y amabilidad posible. Enseña al entrevistador tus ganas por trabajar en su empresa, pero no le hagas ver que necesitas el empleo de forma urgente con ruegos, súplicas o frases próximas al chantaje emocional porque si lo haces a uno te pueden dedicar un no rotundo.

Ante preguntas de tanteo o de evidente frivolidad -por ejemplo, ¿Cuándo viaja con su pareja o con sus amigos suelen quedarse en habitaciones separadas?-, responde que eso no es importante  y que de lo que te gustaría hablar es de la empresa y de lo que tú puedes aportarle -cuidado, tampoco parezcas más enterado de la cuenta ni cortes al entrevistador de manera borde; la naturalidad siempre es la premisa-.…